Bolivia - otrojo - Nº 21 - Febrero 2018

LA BIBLIA Y EE.UU.

Rogelio V. Peláez Justiniano.
Periodista.


¡Lo pequeño terrenal simboliza el poder mundial político y religioso. Está escrito!.

Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) y la Iglesia Católica Romana, en alianza política y religiosa, poco antes de la segunda venida de Jesús al planeta Tierra, impondrán coercitivamente, un único gobierno mundial. Escrito simbólicamente, se revela en el libro Apocalipsis, capítulos 12,13 y 14.

No para alarmar, sino advertir que ante este hecho, urge una preparación espiritual diaria del ser humano dentro del nuevo orden mundial forjado desde 1988 del siglo pasado. Autoritariamente desatará persecuciones, aflicciones, torturas y muerte. Ocurrirá, en un contexto similar o peor al que existía durante la Santa Inquisición de la Edad Media.

Definitivamente. Lo espiritual en la materia y/o cuerpo del hombre, motoriza los acontecimientos profetizados hace 1.600 años. Uno de ellos, en Diciembre de 2017 se cumplió con la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre Jerusalén, ciudad a la que declaró como capital de Israel.

Establecer periodísticamente hechos del quehacer humano y, concordarlos con las profecías bíblicas, se insiste, no es para generar pánico. En ejercicio del libre albedrío, es para disentir y/o discrepar para enriquecerse sobre la naturaleza espiritual de la guerra entre el bien y el mal, tanto en el mundo como en Bolivia. Una verdad que, libremente y sin judicialización terrenal, debiera ser tomada en cuenta y no soslayada.

Está escrito en la Biblia que, por los labios, fluye y actúa lo que abunda en el corazón del hombre. Un convencido que fue creado y entiende que todo lo que ocurre es causal y no casual, no cree en embustes, sofismas y eufemismos muy parecidos a “hechizos o brujerías” de antigua y nueva era.

Un matiz de la cultura asimilada como modo de vida, según el neomarxista Antonio Gramsci, significaría leer palmas de manos, cartas, metales y/ hojas de coca para adivinar el futuro con buena y mala suerte. Es otra cosa que tradiciones costumbristas paganas degeneren en “prácticas engañosas”.

Lo expuesto, es un razonamiento imperfecto de aquel que asimila, sopesa y comprende de manera diametralmente opuesta, a la lógica de otro semejante, también creado que, en el siglo de los años ochocientos, teorizó sobre la generación espontánea que habría evolucionado durante millones de años.

Dentro de la descripción que hizo suyo el contexto que antecede, un descernimiento humano y no divino, entre otros tantos mayoritariamente anónimos, en uno de los dos frentes, ubica a Mahad Ghandi, Nelson Mandela, Martín Luther King, Elder Cámara, Arnulfo Romero, Mauricio Lefrebre, Luís Espinal Camps y Marcelo Quiroga Santa Cruz, todos muertos.

En el otro y, en dirección contraria del recorrido seguido por los referidos anteriormente, se posesiona a Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Augusto Pinochet, Rafal Videla, Alfredo Stroessner (fallecidos) Jorge Ríos Mont, Daniel Ortega y Juan Evo Morales Ayma. Estos tres, todavía moran en el planeta Tierra.

El penúltimo y último de los identificados que fueron y van en contra ruta en el camino que recorrieron los mencionados inicialmente en la relación de nombres, están ubicados donde están, a partir de la cosmovisión que tienen sobre la realidad. Ortega y Morales cuentan con el agravante de torcer lo derecho cuando sistemáticamente violan las leyes de Nicaragua y Bolivia, respectivamente.

Proclamar que la visión de gestión gubernamental que tienen es “con, por, de y para el pueblo”, no sirve para tapar, soslayar y/o ignorar todo lo que hacen tiránicamente con el poder y la cosa pública. Los sentimientos, pensamientos y actitudes que asumen, les nace y sale del corazón. (Leer más)