LUPA

“Una herramienta para aproximarse y discernir los hechos”. (ARATICO)

Un presidente “ocultista”

Valentín Negrete Rojo
Periodista.

Durante el imperio de Babilonia, Nabucodonosor, uno de sus reyes, tuvo arrebatos de soberbia inyectados por el poder centralizado despóticamente. Para satisfacer su vanidad y saciar su egocentrismo enfermizo, se hizo construir con oro puro, un monumento de 60 metros de altura.

No son misteriosas, sino evidentes las incoherencias y contradicciones de los déspotas. El análisis de este periódico digital concluye que Bolivia y la mayoría de su gente consideran estar gobernados por “ocultistas”.

Ocultista es aquel que se esfuerza en ocultar su deshonestidad para mostrarse como “ejemplo de honradez”. Aquel que, de todos, es el último en conocer, saber y/o entender los ritos paganos que le rinden sus adeptos. No es practicante de ocultismo, doctrina entendida como conjunto de situaciones o cosas misteriosas que pretenden ser explicadas con ritos espiritistas que convocan supuestamente a los espíritus de los difuntos. Todos los fraudes suceden en esta nueva era.

La Biblia, como libro de la vida para unos y, de “leyendas fabulosas”, para otros, enseña que los muertos no saben nada. Que no parten ni al cielo ni al infierno, sino que duermen en sus sepulcros o tumbas. Que su salvación y/o condenación eterna ocurrirá con la segunda venida de Jesucristo, hijo unigénito de Dios, asesinado en la cruz.

Después del sincretismo paganismo-cristianismo, esta simbiosis fue alentada y consolidada por la Iglesia Católica Romana, una de las tres o cuatro denominaciones religiosas mayoritarias dentro de la población mundial, según estudiosos e investigadores de teología universal.

El “rey de Evolonia”, Juan Evo Morales Ayma entiende bien lo que debe ocultar y lo que debe mostrar. Personalmente entregó al empresario peruano Martín Belaunde, a quien, en medio de una timada de miles de dólares, fugó y fue capturado. Una labor natural y específicamente policial fue sustituida por una tarea presidencial.

Su Fiscal General, Ramiro Guerrero Peñaranda, transcurridos los años, hasta ahora, no explica qué pasó con el millón de dólares que, oportuna y públicamente, estimara e informara dentro de este escándalo. Más allá de “reprenderlo internamente por lo que el poder considera un desliz”, lo mantiene como titular que promueve la acción penal en Bolivia.

Con ningún barniz estilista, no elimina y tampoco oculta la esencia personal y política del autoritario. Recurrir a prácticas paganas de viejas y nuevas eras, no sirven para explicar situaciones y/o cosas que, el egocentrismo, inescrupulosamente confunde diarquía y tiranía con democracia; minoría con mayoría de edad; fracaso con éxito y fútbol con karate.

En este tipo de “ocultismo”, dentro del caso del ex FONDIOC, desvío de dinero público equivalente a más de 100 millones de dólares a cuentas particulares de dirigentes sindicales, el caudillo minimizó y redujo “a apenas dos y medio milloncitos”.

El ocultismo y sus espíritus, de la intolerancia y autoritarismo hicieron un imperio de relaciones de interacción social, política y humana. Los difuntos son solidarios y los vivos egoístas, porque no aplauden sus ritos.