LUPA

“Una herramienta para aproximarse y discernir los hechos”. (ARATICO)

¡Un millón de encubridores!

Florencia Labiosse Bustos.
Periodista.

Está claro que por incontinencia verbal del presidente inconstitucional de Bolivia, Juan Evo Morales Ayma, sin escrúpulo alguno, en y fuera del país, esta autoridad refiera “que es el pueblo el que lo obliga a prorrogarse en el poder”. Con este discernimiento quiere decir que el “pueblo lo obliga a cometer estupros en serie”.

Que el pueblo se lo pida, es un embuste que permite otra aproximación a la verdad. La manera de pensar y/o razonamiento del presidente inconstitucional de los bolivianos, también degenera en otra arbitrariedad. De otras tantas, la reciente mentira, en los hechos, se ha convertido política y partidariamente, en una coartada para que, uno o más millones de personas en Bolivia y el mundo, expliquen sus homicidios, incestos, acosos sexuales, violaciones, transmisión de enfermedades venéreas y demás delitos.

En este convencimiento, la concentración electoralista del 16 de diciembre “gozó” de la presencia “multitudinaria” que proclamó al “presidente inconstitucional” como candidato para el periodo 2020-2025. La idolatría, ha convertido al MAS, en la suprema instancia “que decide cuándo lloverá y cuándo habrá sequía en territorio boliviano”.

En y con el título de este artículo, se denuncia y se interpela a los pensantes y operadores del régimen tiránico impuesto en Bolivia. Periodística y políticamente, se cuestiona a la cúpula gubernamental por el abuso de poder en 12 años de administración de la cosa pública que, ni remotamente, tuvo y tiene noción de priorizar las necesidades del país y la gente.

Pudo haber pasado que la incontinencia falaz, sobre la concentración y asistencia de ciudadanos el 16 de diciembre de 2017 en la avenida Blanco Galindo, de Cochabamba, haya cuantificado y también cualificado de más o de menos. La propaganda y publicidad presentada como análisis y evaluación de “revolucionarios”, también pudo referir una presencia y participación de diez o más millones de personas. Esta concentración sirve para un spot televisivo de igualdad y otras consignas.

La credibilidad, confianza y honestidad de las autoridades en lo que dicen y no hacen, es lo que menos interesa a la comunidad. La corrupción impune ya es algo tan vital como aquello de encontrar agua potable en un desierto. Los presupuestos precarios para los servicios de salud y educación, se originan en la falta de criterio para considerarlos prioridades dentro de una política pública de gestión gubernamental. En este ámbito, una excepción sería el periodo del entonces ministro de Salud, Javier Torres Goitia, en la administración gubernamental de la UDP, durante la presidencia de Hernán Siles Suazo (+)

En los hechos, con y sin presiones, se dispensa apoyo electoral a los que mandan construir cielos con vistosos y coloridos teleféricos; al montaje de plantas separadoras de gas e industrias de urea y amoniaco y a la mala construcción de carreteras con sobreprecios. Al millón de “encubridores de los sucesivos estupros de la Constitución y demás leyes”, no le preocupa la subasta del territorio boliviano para destruir la biodiversidad de la naturaleza de Bolivia y del planeta Tierra.

Cuando se soslaya un hecho así, se alienta y encubre el saqueo chino-colombiano-chileno de oro y otros recursos mineralógicos paceños y bolivianos. Económica y ambientalmente, se trata de otro “estupro contra la vida de la naturaleza y su rica biodiversidad”. La detención de súbditos foráneos, que no sea un anzuelo tragado por la corrupción.