Bolivia - otrojo - Nº 20 - Enero 2018

DE BABILONIA A EVOLONIA

Rogelio V. Peláez Justiniano.
Periodista.


¡Al presidente Juan Evo Morales Ayma, su ego lo confunde!.

Evolonia, una versión de Babilonia. La idolatría o culto a la personalidad de y a un ser creado y no creador, degenera en una confusión trágica. Gobernantes y gobernados, para “mal de males”, muestran esta situación, como un “avance imperialista y/o antiimperialista de inteligencia artificial”.

La corrupción política dentro del crimen organizado provoca víctimas en todo el planeta. Se origina espiritualmente en el mal que, finalmente, será vencido por el bien. No es cuestión de erigirse en conciencia del prójimo, frente a la corriente racionalista del pensamiento que pretende exaltar al hombre y minimizar a Dios.

Establecer periodísticamente hechos públicos de interacción e interés social, definitivamente es riesgoso e incluso, condenable. Ser tibio, antes que frío o caliente, puede resultar mucho más cuando la indiferencia, permisividad, encubrimiento y complicidad, se disfrazan de “prudencia” para consolidar la impunidad.

Muchos o pocos asimilan como una “ridiculez”, compartir entendimientos asimilados de algunas lecturas de las Sagradas Escrituras relacionándolos con hechos de una u otra gestión pública gubernamental. Si es ridículo interpelar sobre lo lejos o cerca que se está de Dios, aquí se hace ese ridículo abiertamente. Si es desobedecer al Creador, el suscrito periodista está condenado. Su oficio tiene como razón humana existencial: desvelar, revelar y/o describir los abusos de las autoridades.

Analizar y opinar sobre acciones de gobernantes y gobernados; no implica juzgarlos, despreciarlos, absolverlos y/o condenarlos. Todos los hombres, por sus palabras y actitudes, comparecerán ante el Tribunal de Cristo. En la esfera terrenal, la falta de escrúpulos, con sus dos tercios de 157 votos, no garantiza impunidad “prorrogada y perpetuada”.

Luego de lecturas bíblicas, se entiende que el juicio investigador comenzó en 1844, después del tiempo de persecución y muerte que, el poder, desató cruelmente entre los años 538 y 1798 de la era cristiana. Por la insensatez humana, cuando termine el tiempo de gracia y poco antes de la segunda venida a la Tierra, de Jesús, el Salvador, otra inquisición será peor que la de la Edad Media.

Por y con sometimiento y respeto a la ley y a la autoridad, como manda el libro de Romanos 13:1-7, se observa y establece las arbitrariedades de los que ejercen el poder en este orden vigente. No es una monarquía autocrática; más se parece a una diarquía tiránica.

Al margen de lo que se metaforiza como “estupro” constitucional y otros “incestos” con las leyes; el abuso de poder en Bolivia, habría cometido al menos dos estupros carnales. El presidente inconstitucional Juan Evo Morales Ayma “conoce” dónde, cuándo y con quiénes cometió tal delito, No corresponde jurídicamente, incriminarse a sí mismo; tampoco retractarse.

La sociedad boliviana, hasta ahora, soslaya esta situación, que no es denuncia y/o primicia periodística de otrojo.com, sino una aproximación y descripción a y de la verdad de los hechos, vía fuentes consultadas y contrastadas. Afamar y/o desprestigiar a los cultores del poder; o perjudicar a los familiares de las víctimas, no es el propósito edificante y/o ruin. El delito de estupro es sancionado por ley; que en Bolivia, presuntamente varios otros hayan sido excluidos del Código del Sistema Penal hace poco promulgado, sería aberrante. “Estuprar”, implica mantener relaciones sexuales forzadas y/o consentidas con una mujer menor de edad.

Frente a lo trastocado, el inescrupuloso se hará el amnésico que no recuerda su identidad, fecha de nacimiento, edad, nacionalidad y su pertenencia a alguna especie de seres vivos. En Evolonia, en 12 años se estructuró una institucionalidad con la que se castiga la verdad y se premia el embuste. El que denuncia corrupción pública es criminalizado judicialmente y agredido físicamente.

Transcurridos siglos, se insiste, es peor que Babilonia. Se confunde mayoría con minoría; astucia con inteligencia, deshonestidad con honradez, sinceridad con hipocresía, izquierda con derecha y fascismo con socialismo. En este orden “despótico”, se respeta la ley violándola con “estupros” a la Constitución Política del Estado y demás normas. Uno o más “brujos”, con sofismas, se empecinan en hacer “trampas partidarias y electorales”.

La impostura y la confusión, se insiste, crecen comparativa y geométricamente en Whashingtolonia, Estados Unidos; Managualonia, Nicaragua; Caracaslonia, Venezuela y Evolonia, Bolivia. Sus dirigentes políticos, no dejan de desmejorar su institucionalidad con plagas de embustes, manipulaciones, extorsiones, chantajes, distorsiones y otras arbitrariedades.

El tirano impune “criminaliza la mala praxis confesa” de los médicos y de todos aquellos que ejercen otras profesiones, oficios y ocupaciones. Frente a esto, el pueblo remanente, no dejará de discernir insobornablemente, porque quiere aprender de cada una de sus caídas.

Toda sabiduría en opinión propia degenera en necedad, se aprende y comparte de algún Salmo bíblico. No importa la ideología esclavizada por el dinero y el egocentrismo que, impunemente, desconoció el referéndum de 21 de febrero de 2016 e impuso la elección para altos cargos en el Órgano Judicial de Bolivia, de 3 de diciembre de 2017. (Leer más)