Bolivia - Año 1 - Nº 19 - Diciembre 2017

¡CAMBALAChe!

Rogelio V. Peláez Justiniano.
Periodista.


Soldados bolivianos en Ñancahuazú, Che Guevara, presidente Juan Evo Morales y vicepresidente Álvaro García Linera, ¡los tres últimos, colonizados por el egocentrismo!.

Todo imperio terrenal es deleznable. Se cimienta en el ego del hombre. En una relación social, se expresa externamente lo sembrado y cosechado en el corazón y mente que funcionan en el cascaron o cuerpo. La conducta es holista y manifiesta matices positivos y negativos.

Afuera del CAMBALAChe. Con respeto y sin idolatría, se recuerda a los soldados bolivianos desplazados en 1967 al escenario de la guerrilla de Ñancahuazú. El Tte. Jenry Laredo Arce y los alumnos de la Escuela de Clases Maximiliano Paredes, de Cochabamba, Alfredo Arroyo Pizarro y Luís Peláez Alpiri fueron asesinados en 9 de mayo de ese año. No se discrimina al resto de víctimas.

Los tres cayeron en una emboscada en el lecho de una quebrada del lugar, escenario de esa acción militar irregular y distinta, si se compara con una contienda bélica convencional. El segundo de los nombrados había nacido en Choreti, un cantón cerca de Camiri y, el tercero, en Charagua, otra de las seis secciones del chaco guaraní de Santa Cruz.

Ocurrió durante la invasión del “internacionalismo liberador y autócrata” con participación de connacionales, aunque la impostura considere que la guerrilla del “Che” operó en Argentina y Cuba. Para esta lectura política no hubo invasión alguna, sino que los que llegaron clandestinamente, vinieron invitados a confraternizar en “un día de campo”.

Octubre de 2017 registró 50 años del asesinato en Bolivia de Ernesto “Che” Guevara La Serna. El histrionismo, con sus homenajes sucesivos terminó embalándolo en un CAMBALAChe parecido al que, en un tango, describió en 1935 Enrique Santos Desípolo.

Las descripciones contenidas en tal tango, se cumplieron en el siglo 20 y, las situaciones empeoran en lo que transcurre del presente. Una de ellas, “el que no roba es un gil”, tanto, que abundan algunos y/o muchos ex y presidentes, ministros, viceministros, parlamentarios, dirigentes de partidos políticos y dirigentes sindicales. Todos, más astutos que inteligentes “predestinados” a gobernar el país, “no son giles”, dejan robar y mantienen impunes a los involucrados.

Este CAMBALAChe es producto de la egolatría de la persona que se endiosa a sí misma y también a la de sus semejantes. Aquella colonizada por el culto a la personalidad liberal fascista, comunista y/o socialista como si se viviera en Babilonia. Escrito está que, en el devenir del tiempo en que Dios enjuiciará a los vivos, la confusión aumentará para empeorar la convivencia humana y social.

En el siglo XX (20), los imperios sostenidos en el egocentrismo y el abuso de poder habrían provocado aproximadamente 180 millones de víctimas fatales. En este tiempo, la impostura se consolida por su impunidad y, es alentada, por la indiferencia social que degenera en falta de decencia humana bajo la batuta de un gobierno mundial y del ecumenismo, que es la unión de todas las iglesias en torno a la iglesia católica romana. Esta globalización política y religiosa perseguirá a la iglesia verdadera, a la Remanente, que no transigirá la verdad consagrada en la Biblia.

En lo que transcurre del siglo 21, dentro del CAMBALAChe, da lo mismo ser ave que serpiente. En un contexto holista, ambos “bailan” ante el oro explotado por súbditos chinos y colombianos en el norte paceño de Bolivia. Para la falta de escrúpulos, éste saqueo es más importante que la preservación de la biodiversidad del país. No importa la destrucción de la naturaleza de un territorio medrado por el crimen organizado de hombres contra hombres. (Leer más)