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DEPORTEmas

El deporte como religión

Selva Montes Campos.
Periodista.

El deporte, cualquiera sea la disciplina practicada por el ser humano, lamentablemente ya es un efecto o consecuencia del sincretismo entre el paganismo y la iglesia Romana. Los hechos ocurridos en algunos campos deportivos, evidencian resultados de tal mezcla.

Cuando la idolatría provoca muerte.

Este fenómeno concreto que se palpa en la realidad, no se manifiesta por generación espontánea como sostienen los evolucionistas. Se atribuye a un orden mundial en el que la masonería influye decididamente en sus distorsiones o malformaciones observadas.

Los sueldos fijados por la irracionalidad y el egocentrismo, no encuentran explicación y justificación frente a la habitabilidad precaria y miserable subsistencia en la que viven millones de seres humanos. La admiración y respeto de y por algunos jugadores de fútbol, siempre han existido.

Pasa que ambas cualidades o atributos degeneraron en idolatría. No por nada, en alguna parte de Argentina, los fanáticos del otrora gran jugador Diego Armando Maradona, crearon la iglesia denominada “maradoniana”. En la época del brasileño Edson Arantes Do Nacemento, “Rey Pelé”, no se conoció situación igual.

Esta consecuencia es propia y directa del sincretismo paganismo-catolicismo. Significa que a algunos deportes, los aficionados asimilen a ultranza como religión. Si no fuese así, no se podría explicar la violencia con muerte en las canchas del fútbol. Agresiones físicas violentas con armas blancas y con armas de fuego, son los medios o instrumentos que terminan con la vida de hinchas.

Toda pasión que degenera en odio y muerte es malsana. Es producto del mal frente al bien que, en las tribunas de un partido de fútbol, no puede desahogar sus emociones de alegría y satisfacción; tampoco las de tristeza y frustración, porque el fanatismo y la idolatría no se lo permitieron.

En este contexto social y deportivo, se confirma lo que establecieron algunos investigadores, estudiosos y entendidos de lo que el poder humano es capaz de distorsionar para mal de su especie creada con raciocinio. Detrás del gobierno secreto mundial está la masonería que, entre el solipsismo y el esoterismo, se propone minimizar la existencia de Dios, ser divino, perfecto y creador de todo lo que se mueve y no se mueve en el planeta Tierra y en el resto de galaxias.

En los deportes más populares como el fútbol y rugby, entre otros, según la idiosincrasia de la gente en los países en los que se los practique, los íconos y símbolos que utilizan institucional y en los campos de juego, definitivamente son masónicos. La publicidad de los auspiciadores es otro componente de la misma naturaleza.

La industria automotriz, también es una referencia de esta parentela diseñada y creada por la masonería planetaria. Si existiese la espontaneidad, ésta sería milimétricamente calculada para alcanzar los propósitos u objetivos definidos por este poder y gobierno mundial secreto.

A esta realidad soslayada por casi todos, se puede y debe atribuir los hechos de violencia, especialmente en una o varias canchas de fútbol. La jurisdicción territorial puede ser barrial, local, nacional y mundial; las instituciones tutelares como la FIFA, CONMEBOL, Ligas, Federaciones y Asociaciones que organizan y controlan los campeonatos de este deporte, “no se manejan como se manejan” libres de los imperios. Se insiste, manda la masonería mundial.