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Lejos cerca

Aprender del ejemplo uruguayo

Severino Durán Fuertes.
Periodista.

Pareciera que la naturaleza boliviana antes que humana, sería más compleja que las que poseen los políticos de otros países del continente sudamericano. En esta posibilidad se encontraría la causa o factor para no aprender del buen ejemplo que, políticamente, dio el vicepresidente de Uruguay.

Renunciar a un cargo electivo es ético - Raúl Sendic (ex vicepresidente de Uruguay).

En el egoísmo está la causa y/o nervio motor de la involución que, salvo excepciones, sufre la especie que goza del privilegio del raciocinio. Anteponer el YO para perjudicar emocional y materialmente a la colectividad de una sociedad, constituye una de otras tantas manifestaciones.

En Uruguay, en septiembre reciente, la segunda autoridad política, Raúl Sendic renunció a ese cargo de alta responsabilidad pública. La autoridad renunciante no provocó algún desfalco bancario ni millonario ni insignificante; no desechó la subvención económica estatal a los partidos políticos en tiempos electorales para, posteriormente, malversar dinero público del ex FONDIOC con ese mismo propósito.

No se “mandó la parte” con dinero ajeno, para montar un cuerpo desproporcionado y aparatoso de seguridad presidencial. No ordenó la adquisición millonaria de un avión y la construcción de museos personales y familiares maquillados como de la “revolución”. El dinero de las arcas públicas, tampoco utilizó para edificios nada imprescindibles como los nuevos y anexos que se levantan en Bolivia, junto a los palacios de Gobierno y Legislativo.

El vicepresidente uruguayo renunciante, no medró de los impuestos pagados por los contribuyentes para malgastarlos y derrocharlos en obras impactantes a la vista, pero no importantes y menos necesarias. Ni siquiera se jactó de la construcción de hospitales y escuelas; sí lo hizo abusivamente de y con canchas con pasto plástico y varias carreteras de mala calidad con sobreprecios.

La decencia humana de los uruguayos dio una gran lección de vida que debiera ser aprendida por los políticos bolivianos para convertirla en norma de conducta. El no priorizar necesidades de la gente y optar por obras faraónicas con fines electorales para prorrogarse en el poder, constituye un hecho perverso y astuto de corrupción.

Raúl Sendic renunció a la vicepresidencia de Uruguay, porque malversó fondos públicos, usufructuó en beneficio personal tarjetas de crédito cuando presidía la estatal petrolera de su país. Renunciar también es ético y, no hace falta, nacer en un país desarrollado industrialmente del primer mundo. Algunos valores y principios, se los cultiva en el vientre y en la familia; también en un proceso de acercarmiento a Dios.