LUPA

“Una herramienta para aproximarse y discernir los hechos”. (ARATICO)

De la impostura revolucionaria
al crimen organizado

Clara Paredes Claros.
Periodista.

Descriptivamente está probada tal transición. Esta realidad forjada en tres y media décadas, se ilustra con casos registrados en la memoria de mesas de redacción, como también, en la individual y colectiva de la gente.

Se hace notar que antes y ahora, no faltaron libros de algunos historiadores que, involuntaria y/o deliberadamente, distorsionaron y falsearon datos para generar una sutil manipulación de la opinión pública.

El entreguismo cambió de remitentes y destinatarios. La corrupción partidaria, sistemática y generacionalmente sustituye actores antes que protagonistas. La aplicación selectiva y discrecional de las leyes, dinamiza el cúmulo de fechorías por la voluntad política perseverante de sus operadores.

Referir hechos sin imparcialidad con unos u otros, se procura. El denominado equilibrio periodístico es otra falacia de la impostura mercenaria alquilada a ricos y pobres. Aquí, a unos y otros, no se los mete en la misma bolsa.

Cada uno de los casos tiene su tiempo, lugar y contexto: La venta del Cóndor de los Andes, Bolibras (tráfico de tierras) extorsiones y chantajes en el trámite de pasaportes chinos, imprenta educativa del ministerio del sector, ítems fantasmas, la venta preferencial de divisas y la quiebra y estafas bancarias. Además, el inconcluso proceso de liquidación de varios bancos estales, que ya suma al menos 25 años años.

Los hechos: Huanchaca, Narcovínculos, Narcoavión, Narcosanabria, Narconina(tipificado como ganancias ilícitas) Narcocisternas-YPFB, Narcogutiérrez, NarcoVinto y Narcoandradelima- Se trata de un largo y fino linaje con varias generaciones de la escurridiza señora millonaria “Blanca Surco de Coca” (léase como seudónimo del negocio criminal de la cocaína)

La corrupción y la impunidad, los cortó con la misma guillotina. En los recientes casi 12 años: Pasaportes y visas chinos, destrucción del LAB, asesinato y volteo de $us. 450 mil a YPFB- Catler Uniservice, el “perdón” de parte de una deuda de UNAGRO al Estado, CIACRUZ-COMIBOL, instrumentalización partidaria y monopólica del órgano judicial y fuga del empresario peruano Belaunde, hecho en el que habría circulado un millón de dólares, según la cuantificación que hiciera oportunamente el Fiscal General, Ramiro Guerrero Peñaranda.

Además, estupros del poder, paternidad irresponsable por aprovecharse de un alto cargo público en desmedro de la víctima, ex FONDIOC, equipos petroleros de perforación (plurinacionalmente llamados taladros) Mutún, estafa del Censo de Población/2012, barcazas, CAMC, empresa constructora del ejército, compra de aviones y helicópteros chinos, carreteras de mala calidad con sobreprecios y las plantas separadoras de líquidos de Río Grande, Santa Cruz y Yacuiba, Tarija y negociado en EMAPA.

En este contexto criminal, el robo más reciente, se insiste, se produjo en banco UNIÓN “reactivado” con dinero público. Para la lógica de razonamiento de alguna malformación mental e intelectual partidaria que ejerce el transfugio como derecho ciudadano, el hecho que un funcionario bancario robe Bs. 37 millones, equivalente a más de cinco millones de dólares, no es corrupción, sino acto de criminalidad. ¿Si la corrupción no es criminal, será una señal de honestidad?

En 11 años y diez meses del régimen del MAS, periodísticamente no se conoce una explicación seria, coherente y responsable que respalde que el Estado “haya inyectado capitales” a un banco privado, en el caso que nos ocupa, de las familias Petricevic y Valdez (MNR-ADN) En circunstancias de tal transacción y conversión, se conoció entre 17 y 20 millones de dólares invertidos por el Estado.

Se destruye al país cuando se razona que robar en un banco público y/o privado no es un hecho de corrupción, sino conducta delincuencial “asumida por hombres idóneos y probos que trabajan por la patria”. Afirmar que lo robado al banco Unión, no afecta ni al uno por ciento de su patrimonio ¿no alienta a los delincuentes “incorruptibles” a robar al menos el 101 por ciento de cualquier patrimonio bancario?

El crimen organizado, se insiste, no deja de gobernar Bolivia. Las siglas partidarias no corrompen, son los militantes y dirigentes los que prostituyen la identidad de sus tiendas políticas.