Bolivia - Año 1 - Nº 18 - Noviembre 2017

¡COMO DELINCUENTES!

Rojo Peláez.
Periodista.


Presidente Juan Evo Morales, vicepresidente Álvaro García Linera, ministro de Justicia, Héctor Arce Zaconeta, presidente Cámara de Diputados, Gabriela Montaño y el presidente de Cámara de Senadores, José Alberto González actúan con más deshonestidad “que los del hampa”.

Los seres humanos, como hijos libres con y en Dios, incluidos los que creen ser ateos, asumen responsabilidad de sus pensamientos, declaraciones, actitudes, y textos. Con todo sobre una mesa de redacción, cualquier tiranía, no encontrará imperio terrenal para someterse o fustigar.

Los del “hampa” son menos deshonestos porque para, sus crímenes, no recurren al voto popular. Los identificados cuando actúan “envolvente, militar y civilmente”, aparecen como “delincuentes bien pagados con los impuestos públicos”. No actúan por omisión y/o porque “obedecen al pueblo” manipulado por cúpulas ideologizadas por el solipsismo y la corrupción. Se precisa su identidad, sin el riesgo de confundirlos con homónimos.

El crimen organizado que se describe aquí, desde ediciones anteriores, se nutre de y con medias verdades y enteras mentiras carismáticas “apoyadas masivamente por el pueblo”. Es por esto que, en el transcurrir de los siglos uno al 21, siempre actuó para saciar lo subalterno y miserable.

No hace falta que el Tribunal Constitucional boliviano se pronuncie sobre el recurso de Inconstitucionalidad e Inaplicabilidad del artículo 168 de la Carta Magna y, de otros tantos, de la Ley de Régimen Electoral, presentado por el MAS, en septiembre de 2017.

La definición conceptual sobre el comportamiento partidario de la cúpula gobernante, se fundamenta en los delitos que comete desde el poder. En Bolivia, en las recientes tres décadas y media de democracia ininterrumpida, el abuso de poder “hizo lo que quiso”, por iniciativa del egoísmo de los “predestinados a gobernar”.

Identificar este linaje de la política-partidaria, es anteponer la decencia al resentimiento frente al cúmulo de tropelías. Se sabe desde 2009 que sus principales operadores quieren seguir donde están, al menos, hasta el Bicentenario de la república de Bolivia, 6 de agosto de 2025.

Por todos sus trajines, se desprecia la voluntad mayoritaria del electorado que el 21de febrero de 2016 votó NO a la prórroga del presidente, Evo Morales Ayma y vicepresidente, Álvaro García Linera. La falta de escrúpulos, no desiste del afán de perpetuarlos.

El mal de arriba (ambiciones de poder) frente al presunto bien de abajo (conformidad de gobernados) y/o viceversa, “hace y deshace” con la permisividad social individual y colectiva”. Podrían reproducirlos en el poder, más allá de la destrucción del planeta Tierra. El desafío es resistir democráticamente los “los masivos y contundentes pedidos populares para violentar las leyes”.

Esta redacción ha tomado debida nota de la retroalimentación de sus lectores que cuestionan el uso recurrente de adjetivos calificativos. La verdad y la razón, se enfatiza, no necesitan descalificaciones y aquí, el autoritarismo no será soslayado con eufemismos y sofismas. (Leer más)