Bolivia - OTROJO - Nº 16 - Septiembre 2017

¡DE LA DIARQUÍA
A LA TIRANÍA!

Rojo Peláez.
Periodista.


Presidente, Juan Evo Morales Ayma y la del vicepresidente, Álvaro García Linera. ¡Sus egos, los enfermó!

Por autodeterminación abusiva y no por origen, en Bolivia, la Diarquía-sistema de gobierno de dos personas que ejercen el poder-se enrumba a una Tiranía. El presidente y vicepresidente inconstitucionales Juan Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera, respectivamente, creen estar por encima de las leyes para perpetuarse en el poder. Abusan de su autoridad; y, con sus tropelías, prostituyen el voto popular.

Se ratifica periodísticamente lo que se soslaya desde poco después del 7 de febrero de 2009 cuando fue promulgada la Constitución Política del Estado. Tiempo en el que, el egocentrismo de dos hombres, comenzó a descomponer política y socialmente un proceso que transita por carreteras de corrupción.

Carreteras y/o vías de comunicación ripiadas o asfaltadas pretextadas como necesarias para “el desarrollo”. Aquellas y no otras, mal diseñadas y pésimamente construidas por empresas chinas y españolas. El daño económico a la cosa pública de los bolivianos, está por demás probado por la mala calidad del trabajo.

Una de ellas será nefasta. Aquella que por resentimiento, odio, venganza y corrupción erradicará biodiversidad y humedad, a cambio de una millonaria compensación económica. Ambos déspotas y no su entorno, se empecinan en partir en dos el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure-TIPNIS-

El cúmulo de otros hechos arbitrarios ratifica la lectura incluida en la edición de agosto pasado. El crimen organizado gobernante en Bolivia, durante los recientes 35 años de democracia ininterrumpida, entre otros, ha vomitado un régimen diárquico-tirano, muy parecido a una dictadura. No hace falta cerrar la Asamblea Legislativa, instancia de necedad e insensatez en 192 años de vida republicana.

La corrupción sabe muy bien y no se hace la “desentendida” sobre su necesidad existencial. Ampliar los privilegios que gozan los miembros del Alto Mando Militar, a cuya cúpula discursivamente se les pidió “cuidar la patria”. Por y con sus bolsillos, claro que “la cuidan y la defienden muy bien”.

Se insiste que el solipsismo (solo yo mismo) de Morales Ayma y García Linera, se insiste, presidente y vicepresidente de Bolivia y su agregado Estado Plurinacional, a ambos, definitivamente los hace depredadores de valores y principios humanos.

Acortaron sus mandatos y una segunda gestión pintaron como la primera, pero con más de cinco años continuos de administración gubernamental. Ambos, se pasan por la hemorroide, las leyes, promesas y compromisos de palabra empeñados públicamente.

Como instrumentos u operadores ejecutan golpes del mal contra el bien. Dos enemigos enrostrados física y espiritualmente, son parte de esa guerra eterna. Ahí comenzó la ambición por el poder, el celo, traición, corrupción, envidia, calumnia, difamación y la injuria.

A los colonizados de la corrupción, los constructores de la carretera de la venganza y a los antiimperialistas engañadores, se los incluye en el cuerpo LUPA de otrojo.com (Leer más)